VÍA LUCIS DEL MIGRANTE 2021

VÍA LUCIS DEL MIGRANTE 2021

 

En tiempo de coronavirus…

¡haz viral la alegría de la Resurrección!

 

 

Secretariado de Migraciones

Diócesis de Pamplona-Tudela

 

 

 

 

PREVIOS:Se puede rezar con 4 lectores:Lector 1:  Nombra la estación, su título y comienza con ¡Cristo ha resucitado, aleluya!. Al final entona la canción. Lector 2:Texto bíblico. Lector 3:Comentario meditativo. Lector 4:Oración.

 

 

LECTOR 3: INTRODUCCIÓN

 

Estamos celebrando durante 50 días el Misterio Pascual, es decir la muerte y la Resurrección de Jesucristo. Si Cristo no hubiera resucitado, nada tendría sentido, ni nuestra vida, ni nuestra fe.

 

Para los creyentes Cristo es alguien que vive, que anima, vivifica y llena con su Espíritu a la comunidad: “Sabed que Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. Aquél que perdonaba a los pecadores, hoy sigue perdonando. Aquél que llamaba al seguimiento, hoy nos sigue llamando. Aquél que se acercaba a los pobres y necesitados, hoy está en las victimas de trata y explotación laboral, en los migrantes, en los refugiados, en los “menores extranjeros no acompañados”…

 

En este tiempo de crisis sanitaria… ¡abramos nuestros balcones y ventanas a la realidad!. La oración de hoy es un Vía Lucis, es decir, un camino de luz y de esperanza. Dejemos que nos llene el gozo de saber que en medio de las situaciones verdaderamente angustiosas que nos toca presenciar y vivir tenemos a Jesucristo con nosotros y de nuestra parte.

 

 

LECTOR 4: ORACIÓN PREPARATORIA

 

Señor Jesús, Tu tienes palabras de vida eterna.

Tus palabras son Espíritu y son vida

Queremos recorrer este Vía Lucis

guiados, sostenidos y fortalecidos por tu Palabra;

la que ponía fuego en el corazón de los caminantes de Emaús,

la que puede movilizarnos y apremiarnos

a los que tu llamaste a seguirte.

  1. Primera estación: ¡Cristo vive, ha resucitado!

 

LECTOR 1:¡Cristo ha resucitado!

TODOS:¡De verdad ha resucitado, aleluya!

 

LECTOR 2:Del Evangelio según San Mateo. Al despuntar el alba del primer día de la semana, fue María Magdalena con la otra María a ver el sepulcro. De repente sobrevino un fuerte temblor: un ángel del Señor llegó e hizo rodar la piedra y se sentó encima. El ángel dijo a las mujeres: vosotras no tengáis miedo. Sé que buscáis a Jesús, el crucificado. ¡No está aquí, ha resucitado como había dicho!. Acercaos y ved el lugar donde yacía. (Mt 28, 1-6)

 

(Silencio breve)

 

LECTOR 3:¡Cuántas mujeres, cuantas familias han tenido que ir a buscar, a identificar y a honrar el cuerpo de compañeros y familiares muertos en el éxodo de la emigración!. Buscaban mejores condiciones de vida y encontraron la muerte. ¡Qué dolor! ¡Qué frustración! ¡Qué desgarro del alma!

Pero la muerte no tendrá la última palabra. Cristo ha resucitado y ninguna pérdida es ya  irreparable,

Habrá un reencuentro. Esa es nuestra fe. Aquel día El enjugará las lágrimas de todos los rostros!

 

Canto final de la estación:Hoy el Señor resucitó, y de la muerte nos libró. ¡Alegría y paz, hermanos, que el Señor resucitó!

 

 

  1. Segunda estación:Los discípulos encuentran el sepulcro vacío

 

LECTOR 1:¡Cristo ha resucitado!

TODOS:¡De verdad ha resucitado, aleluya!

 

LECTOR 2:Del Evangelio según San Juan. Salió Pedro con el otro discípulo y se dirigieron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio los lienzos aplanados, pero no entró. Después llegó Simón Pedro, detrás de él, y entró en el sepulcro. Observó los lienzos aplanados y el sudario que le había envuelto la cabeza, enrollado en su sitio. Entonces entró el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, vio y creyó. (Jn 20, 3-8)

 

(Silencio breve)

 

LECTOR 3:Cuando María Magdalena avisa a los discípulos que el sepulcro estaba vacío, Pedro y el discípulo amado corren a verlo. El discípulo amado, se asoma, ve y cree. Pedro que ha llegado más tarde, queda ofuscado y necesita más tiempo para creer.

Lo de Pedro nos puede pasar a todos: no nos resulta tan evidente de primeras la victoria de Cristo. Ahí están los Centros de Internamiento de Extranjeros. Los migrantes hacinados como ganado, tratados como delincuentes. Y silenciados. Los medios de comunicación no lo denuncian. ¿Dónde está, pues, el triunfo de la justicia?.

Pero también es cierto que para muchos, los confinados no pasan inadvertidos, que son varias las instituciones que lo gritan así: “Hay que acabar con esta injusticia”. Y exigen que se abran las puertas y se derriben los muros. Y porque tienen de su parte la razón, les empuja la fraternidad y no les falta el tesón, tienen también las de ganar. Cristo está vivo y activo.

 

LECTOR 4:

Señor, Jesús, ábrenos los ojos para que veamos lo que nos ocultan. Ábrenos los ojos

TODOS:Ábrenos los ojos

 

Señor, Jesús, Haz ligeros nuestros pies para socorrer al necesitado. Haz ligeros nuestros pies.

TODOS:Haz ligeros nuestros pies.

 

Señor Jesús haz operativas nuestras manos para que nuestro amor sea eficaz. Haz operativas nuestras manos

TODOS:Haz operativas nuestras manos.

 

Canto final de la estación: Porque esperó, Dios le libró y de la muerte lo sacó. ¡Alegría y paz, hermanos, que el Señor resucitó!

 

 

  1. Tercera estación:Jesús resucitado se aparece a María Magdalena

 

LECTOR 1:¡Cristo ha resucitado, aleluya!

TODOS:¡Verdaderamente ha resucitado, aleluya!

 

LECTOR 2:Del Evangelio según San Juan. María estaba frente al sepulcro, afuera, llorando. Llorosa se inclinó hacia el sepulcro y ve dos ángeles. Le dicen: mujer, ¿por qué lloras?. Ella responde: porque se han llevado a mi señor y no sé dónde lo han puesto. Al decir esto, se dio media vuelta y ve a Jesús de pie, pero no lo reconoció. Jesús le dice: mujer, ¿por qué lloras? ¿a quién buscas?. Ella, tomándolo por el hortelano, le dice: Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo. Jesús le dice: ¡María! Ella se vuelve y le dice: Rabbuni –que significa maestro–. Le dice entonces Jesús: Ve a decirles esto a mis hermanos: subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios. (Jn 20, 11-17)

 

(Silencio breve)

 

LECTOR 3:María Magdalena fue la primera apóstol de la resurrección. Escuchar su nombre de labios de la Vida cambió su llanto en alegría. María se siente nombrada, se siente querida en la misma raíz de su ser, de su ser mujer, se siente reconstruida. Escuchar su nombre de labios de Jesús la hizo creyente, la abrió a la Vida Nueva.

En las aceras y rotondas de polígonos industriales y bajo las luces de neón de clubs de nuestras ciudades, muchas mujeres explotadas tienen que maquillar su nombre con otro ficticio. Y sin embargo, a pesar de todo y de todos, muchas, muchísimas de ellas, como María, han escuchado pronunciar su nombre por el Resucitado y eso las llena de consuelo, de dignidad y de fuerza. Ellas saben que Jesús es distinto. Saben que Jesús no las condena, que Jesús las comprende y las acepta. Sienten que también a ellas les pregunta Jesús: “¿Por qué lloras?”. Y ante El desahogan su corazón maltratado y malherido.

 

LECTOR 4:

Consuela con tu presencia a toda persona que se sienta explotada y desamparada.

TODOS:Señor, escúchanos

 

No dejes que los emigrantes se nos conviertan en números, haznos ver su rostro, sus dramas personales, haz que les conozcamos y les llamemos por su nombre.

TODOS:Señor, escúchanos.

 

Concédenos, Señor acercarnos con el mayor respeto a los que sufren y poder preguntarles con sentido afecto: ¿quieres contarme por qué lloras?

 

Canto final de la estación: El pueblo en él, vida encontró, la esclavitud ya terminó.¡Alegría y paz, hermanos, que el Señor resucitó!

 

  1. Cuarta estación:Jesús se aparece en el camino a Emaús

 

LECTOR 1:  ¡Cristo ha resucitado!

TODOS:¡De verdad ha resucitado, aleluya!

 

LECTOR 2:Del Evangelio según san Lucas. Aquel mismo día, dos de ellos iban a una aldea llamada Emaús, distante a unas dos leguas de Jerusalén. Iban comentando todo lo sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona los alcanzó y se puso a caminar con ellos. Pero ellos tenían los ojos incapacitados para reconocerlo. Jesús les dijo: ¡qué necios y torpes sois para creer cuanto dijeron los profetas!. ¿No tenía que padecer eso el Mesías para entrar en su gloria? (Lc 24, 13-15. 25-27).

 

(Silencio breve)

 

LECTOR 3:Los discípulos de Emaús confunden a Jesús con un caminante más. El fracaso del Maestro los ha sumido en ciega oscuridad.

El Señor está presente, pero de otro modo, Por eso los discípulos de Emaús necesitan caminar un tiempo más con él para que a la luz de las Escrituras aprendan a reconocerlo en otras presencias, en otras personas.

 

LECTOR 4:

  1. Cuando el pobre nada tiene y aún reparte,

cuando alguien tiene sed y agua nos da,

cuando el débil a su hermano fortalece, …

VA DIOS MISMO EN NUESTRO MISMO CAMINAR.

 

  1. Cuando un hombre sufre y aún consuela,

cuando expresa sin tapujos la impiedad,

cuando amamos, sin que el rencor nos atrape…

VA DIOS MISMO EN NUESTRO MISMO CAMINAR.

 

  1. Cuando crece la alegría en el servicio,

cuando ante tanta injusticia no dejamos de esperar,

cuando damos el honor a los más pobres, …

VA DIOS MISMO EN NUESTRO MISMO CAMINAR.

 

Canto final de la estación:La luz de Dios, en él brilló, de nueva vida nos llenó. ¡Alegría y paz, hermanos, que el Señor resucitó!

 

 

  1. Quinta estación:Jesús se manifiesta en la fracción del pan

 

LECTOR 1:  ¡Cristo ha resucitado!

TODOS:¡De verdad ha resucitado, aleluya!

 

LECTOR 2:Del Evangelio según san Lucas. Se acercaban a la aldea adonde se dirigían, y él fingió seguir adelante. Pero ellos le insistieron: quédate con nosotros, que se hace tarde y el día va de caída. Entró para quedarse con ellos; y, mientras estaba con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista. (Lc 24,28-31)

 

(Silencio breve)

 

LECTOR 3: Los de Emaús le invitan a Jesús a que se quede. Porque está anocheciendo y ¿dónde si no va a pasar la noche?. Este gesto de acogida amistosa, este gesto de hacer sitio al forastero, les va a cambiar la vida. Porque a ese gesto de ellos Jesús responde con el gesto suyo, el que le caracteriza, el gesto que es su carnet de identidad: Partir el pan. Y se dan cuenta de que es él, de que está vivo, de que ha resucitado, de que lo tienen ahí de nuevo.

 

CANTO:Te conocimos, Señor, al partir el pan. Tu nos conoces Señor, al partir el pan (bis)

 

LECTOR 4:

Señor pon en nuestros corazones el gozo de abrir nuestras eucaristías a los hermanos migrantes, cristianos como nosotros, de otras lenguas y culturas.

TODOS:Te lo pedimos, Señor.

 

Ayúdanos a poner cariño, delicadeza, exquisitez, amor fraterno en la acogida.

TODOS: Te lo pedimos, Señor.

 

Que el partir el pan de la Eucaristía nos lleve a compartir otros bienes con los necesitados.

TODOS: Te lo pedimos, Señor.

 

Que experimentemos gozosamente tu presencia en la unión, en la ayuda, en el aprecio mutuo.

TODOS: Te lo pedimos, Señor

 

Canto final de la estación: Con gozo alzad, el rostro a Dios, que de él nos llega salvación. ¡Alegría y paz, hermanos, que el Señor resucitó!

 

 

  1. Sexta estación:Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor

 

LECTOR 1:¡Cristo ha resucitado!

TODOS:¡De verdad ha resucitado, aleluya!

 

LECTOR 2:Del Evangelio según san Juan: Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: paz a vosotros. Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: paz a vosotros. (Jn 20,19-21a)

 

LECTOR 3:“Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor”. La alegría es el primer fruto de la Pascua. La alegría desbordante, incontenible, transformante. El gozo en el Señor es nuestra fortaleza. No puede faltar en este camino luminoso, en este Vía Lucis el momento de expresar nuestro júbilo.

 

LECTOR 4:

RESUCITÓ Jesús de entre los muertos.

Quedaron los sepulcros boquiabiertos:

 

Su luz hoy  madrugó  más que la aurora..

Nadie sabe ni el sitio ni la hora.

 

Están alborotando las campanas

y bailan las estrellas más lejanas.

 

Se escuchan los balidos mañaneros

que cantan la victoria del Cordero.

 

Del Cordero que abrieron en canal

y ahora vuelve con júbilo pascual.

Que pasó de la muerte hacia la vida

y ganó para siempre la partida.

 

Es la fiesta de la resurrección.

Demos cuerda de fiesta al corazón

 

A Jesucristo nos volvemos para decirle: Te adoramos

 

Jesucristo, resucitado, vencedor  y triunfante.

TODOS:Te adoramos

 

Jesucristo, primer humano que entra en el área de Dios.

TODOS:Te adoramos

 

Jesucristo, destructor de la muerte.

TODOS:Te adoramos

 

Jesucristo, Hombre Nuevo que la humanidad anhela.

TODOS:Te adoramos

 

Jesucristo, encanto y alegría del Padre Dios.

TODOS:Te adoramos

 

Jesucristo, resarcidor de todos los vencidos, anulados y proscritos.

TODOS:Te adoramos

 

Jesucristo, Señor indiscutible del futuro.

TODOS:Te adoramos

 

Jesucristo, Jefe de esta comunidad que es la Iglesia.

TODOS:Te adoramos

 

Canto final de la estación: Todos cantad: ¡aleluya! Todos gritad: ¡aleluya! ¡Alegría y paz, hermanos, que el Señor resucitó!

 

 

  1. Séptima estación:El Resucitado es el crucificado.

 

LECTOR 1: ¡Cristo ha resucitado!

TODOS:¡De verdad ha resucitado, aleluya!

 

LECTOR 2:Del Evangelio según San Lucas. Estaban hablando de esto, cuando se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: la paz esté con vosotros. Espantados y temblando de miedo, pensaban que era un fantasma. Pero él les dijo: ¿por qué os asustáis?, ¿a qué vienen esas dudas?. Mirad mis manos y mis pies, ved que soy el mismo. Tocad y ved. Un fantasma no tiene carne y hueso, como veis que yo tengo. (Lc 24, 36-39)

 

(Silencio breve)

 

LECTOR 3:El Resucitado viene en son de paz. Nada de reproches por haberle abandonado; por su cobardía. ¡Paz a vosotros!. No tengáis miedo, ningún miedo. Soy yo. Soy el mismo. Y les enseña las pruebas: las llagas de los clavos.

Y les da una lección importante. Resucitado seré eternamente el crucificado. Donde quiera que haya una persona de cualquier manera crucificada allí estaré yo, esa persona soy yo. Acostumbraos a verme de otra forma con vosotros.

Nos vienen días duros después del obligado y oportuno confinamiento. Nos lo están advirtiendo. Y como siempre los peor parados serán los más vulnerables, entre ellos, sin duda, los migrantes. Ahí ha de estar volcada la Iglesia, curando a su Señor llagado. Ahí hemos de estar todos, contentos de poder hacer algo por el que tanto ha hecho por nosotros.

 

LECTOR 4:

Señor Jesucristo,

Resucitado nos muestras las llagas de tu pasión y tu muerte.

Son la prueba y la señal de cómo nos has querido

de cuánto nos amas.

Sabemos que amor con amor se paga.

Enséñanos a quererte, Señor,

a ponernos a los pies de los que menos cuentan

porque ellos son tu cuerpo de resurrección.

 

Canto final de la estación: Hoy el Señor resucitó, y de la muerte nos libró. ¡Alegría y paz, hermanos, que el Señor resucitó!

 

 

  1. Octava estación:Jesús hace a la iglesia continuadora de su misión

 

LECTOR 1:  ¡Cristo ha resucitado!

TODOS:¡De verdad ha resucitado, aleluya!

 

LECTOR 2:Del Evangelio según San Juan. Jesús repitió: ¡paz a vosotros!. Como el Padre me envió, así yo os envío a vosotros. Dicho esto, sopló sobre ellos y añadió: recibid el Espíritu Santo. A quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los mantengáis les quedan retenidos. (Jn 20, 21-23)

 

(Silencio breve)

 

LECTOR 3:“Como el Padre me envió así os envío yo”. ¿Y para qué envió Dios al mundo a Jesús?. “Dios padre amó tanto al mundo que le envió a su propio hijo para que todo el que crea en él tenga vida eterna”. Jesús lo tenía muy claro: “Yo he venido para que tengáis vida y la tengáis en abundancia”. La tarea que el Padre Dios pone en manos de Jesús es dar vida, posibilitar la vida, acrecentar la vida, mejorar la vida. Porque la gloria de Dios es que el hombre viva.

Esa tarea, Jesús resucitado nos la pasa a los que hemos creído en su proyecto, a los que hemos creído su mensaje. Así os envío yo a vosotros. A salvar al mundo que Dios tanto ama. ¿Tenemos claro la mayoría de los cristianos que nos dieron la fe para llevar a cabo una tarea?. ¿Nos han preparado para ese quehacer?.

Y sopló sobre ellos diciendo: “Recibid el Espíritu Santo”. Sopló Jesús al rostro de los suyos como sopló Dios al hombre de barro para hacer de él un ser vivo. Un mundo nuevo donde reinen la fraternidad, esa civilización del amor, sólo podrán hacerla los hombres nuevos. Hombres renacidos del Espíritu.

Inmensa la tarea: Hacer un mundo vivible, un mundo donde la vida impere. Merece la pena que nos detengamos, caigamos en la cuenta, nos interroguemos y recemos.

 

LECTOR 4:

Señor Jesús,

Tú sabes por qué nos has llamado.

Para continuar tu obra de dar vida.

No somos los mejores, ni los más aptos.

Tú cuentas con los que no cuentan para anular a los que cuentan.

Pero ya que nos has llamado, danos tu Espíritu,                                                                      danos un corazón nuevo. Amén

 

Canto final de la estación: Porque esperó, Dios le libró y de la muerte lo sacó. ¡Alegría y paz, hermanos, que el Señor resucitó!

 

 

  1. Novena estación:Jesús confirma la fe de Tomás

 

LECTOR 1:  ¡Cristo ha resucitado!

TODOS:¡De verdad ha resucitado, aleluya!

 

LECTOR 1:Del Evangelio de Juan. A los ocho días estaban de nuevo dentro los discípulos y Tomás con ellos. Vino Jesús con las puertas cerradas, se colocó en medio y les dijo: ¡paz con vosotros! Después le dice a Tomás: mete aquí el dedo y mira mis manos; trae la mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente. Le contestó Tomás: ¡Señor mío y Dios mío! Le dice Jesús: porque me has visto, ¿has creído? Dichosos los que crean sin haber visto. (Jn 20, 26-29)

 

(Silencio breve)

 

LECTOR 3:“Pues si es preciso, había dicho Tomás, vayamos y muramos con él”. Pero, igual que Pedro estaba dispuesto a morir matando. La muerte de Jesús como un manso cordero que no opone resistencia, no le pareció sino debilidad e incapacidad. Y se hundió en la impresión de fracaso. No acude a la reunión de los demás cuando las mujeres dicen que Jesús está vivo. Cuando todos los otros le insisten que han visto a Jesús, el accede a volver al grupo. Pero solo creerá si ve y si palpa, que no le basta con ver. Tomás vuelve a la Comunidad y en ella se encuentra con Jesús. Las señales de muerte en el cuerpo de Jesús ya no le parecen evidencias de un fracaso, sino pruebas de un amor incomprensible que supera toda razón. Y cae de rodillas ante ese amor verdaderamente absoluto: “¡Señor mío y Dios mío!”.

Muchos y graves son los pecados de la Iglesia. Pero Jesucristo no se aparta ni se divorcia de ella.  La purifica y renueva constantemente. Así, siempre renovada, la iglesia pecadora es la única esperanza de millones de pobres. Quien se aparte de la Iglesia, acabará apartándose de Cristo. Con Jesús nos encontramos en su iglesia, santa y pecadora, llena de Dios y de miserias. Tomás se encontró con Jesús cuando volvió a la Iglesia.

 

LECTOR 4:

Señor Jesús, enséñame que tu debilidad es la fuerza más eficaz de nuestro mundo

TODOS:Señor yo creo pero aumenta mi fe.

 

Señor Jesús dame el gusto por lo humilde, lo pobre y lo pequeño.

TODOS:Señor yo creo pero aumenta mi fe.

 

Señor dame la alegría de pertenecer a tu Iglesia.

TODOS:Señor yo creo pero aumenta mi fe.

 

Canto final de la estación: El pueblo en él, vida encontró, la esclavitud ya terminó.¡Alegría y paz, hermanos, que el Señor resucitó!

 

 

  1. Décima estación:Jesús se aparece a sus discípulos en el lago Tiberíades

 

LECTOR 1:¡Cristo ha resucitado!

TODOS:¡De verdad ha resucitado, aleluya!

 

LECTOR 2:Del Evangelio según san Juan. Ya de mañana Jesús estaba en la playa, pero los discípulos no reconocieron que era Jesús. Les dice Jesús: chicos, ¿tenéis algo de comer?. Ellos contestaron: no. Les dijo: echad la red a la derecha de la barca y encontraréis. La echaron y no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo predilecto de Jesús dice a Pedro: ¡es el Señor! Al oír Pedro que era el Señor, se ciñó un blusón, pues no llevaba otra cosa, y se tiró al agua. Entonces les dice Jesús: ahora, traed algo de lo que habéis pescado. Pedro subió a la barca y arrastró hasta la playa la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aunque eran tantos, la red no se rompió. Les dice Jesús: venid a almorzar. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó pan y se lo repartió e hizo lo mismo con el pescado. (Jn 21,4-7.10-13)

 

(Silencio breve)

 

LECTOR 3:Jesús les dice a los de la barca que traigan pescado para almorzar. Pero cuando lo traen resulta que Jesús ya ha puesto sobre las brasas otro pescado, el suyo. Es decir, hay un intercambio, hay una puesta en común en la que unos participan de lo de los otros.

Traído esto a la relación con los migrantes. No podemos quedarnos en ayudarles como a “pobrecitos”, gozando, quizá, de lo generosos y buenos cristianos que somos. No. Cada uno ha de poner su parte. Cada uno ha de poner de su parte. Eso evitará el paternalismo. Eso será apreciar los valores de los emigrantes, respetarles en su dignidad, contar con ellos.

También a nivel social. El emigrante no es un peligro, viene a enriquecernos con sus aportes. Y a nivel eclesial, el migrante puede rejuvenecer nuestras comunidades. La mesa la abastecemos entre todos.

 

Canto final de la estación:La luz de Dios, en él brilló, de nueva vida nos llenó. ¡Alegría y paz, hermanos, que el Señor resucitó!

 

 

  1. Undécima estación:Jesús confía a sus discípulos la misión universal

 

LECTOR 1:  ¡Cristo ha resucitado!

TODOS:¡De verdad ha resucitado, aleluya!

 

LECTOR 2: Del Evangelio según san Mateo. Los once discípulos fueron a Galilea, al monte que les había indicado Jesús. Al verlo, se postraron, pero algunos todavía tenían dudas. Jesús se acercó y les habló: Se me han dado plenos poderes en cielo y tierra. Por tanto, id a hacer discípulos entre todos los pueblos, bautizadlos consagrándolos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, y enseñadles a cumplir cuanto os he mandado. Yo estaré con vosotros siempre, hasta el fin del mundo. (Mt 28, 16-20)

 

(Silencio breve)

 

LECTOR 3:Otra vez aparece Jesús, el Resucitado, enviando a los discípulos. Ahora les encarga propagar su mensaje, hacer discípulos, sumergirlos en la comunión del Padre del Hijo y del Espíritu, Podríamos resumirlo así: edificar y plantar la Iglesia. Una Iglesia, sí, al servicio del Reino, una Iglesia al servicio de la vida, una iglesia al servicio de los empobrecidos.

 

En nuestra atención a los migrantes ¿qué espacio damos a sus necesidades como creyentes?. ¿Sabemos qué trauma supone para muchos de ellos el cambio de cultura, de costumbres de mentalidad religiosa, de ritos?. Muchos católicos africanos y americanos recurren a otras confesiones porque dentro de nuestras parroquias no se sienten reconocidos en sus expresiones religiosas…

¿Posibilitarles el cultivo de su fe no es ayuda apreciable?. ¿Ayudarles a mantenerse fieles a Jesús es servicio de menor categoría?.

 

LECTOR 4:

Concédenos Señor ser discípulos que acogen con gusto la tarea encomendada.

Líbranos de apoyarnos en nuestras habilidades o en nuestros recursos humanos

Líbranos de enorgullecernos de los éxitos como si fueran mérito nuestro;

Líbranos de hundirnos en la desesperanza por los fracasos.

En nuestra debilidad acrecienta nuestra confianza en ti.

Y en nuestros cansancios acrecienta nuestro amor.

 

Canto final de la estación: Con gozo alzad, el rostro a Dios, que de él nos llega salvación ¡Alegría y paz, hermanos, que el Señor resucitó!

 

 

  1. Duodécima estación:Jesús asciende al cielo

 

LECTOR 1:  ¡Cristo ha resucitado!

TODOS:¡De verdad ha resucitado, aleluya!

 

LECTOR 2: Jesús les dijo: recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y seréis testigos míos en Jerusalén, Judea y Samaría y hasta el confín del mundo. Dicho esto, en su presencia se elevó y una nube se lo quitó de la vista. Aún seguían con los ojos fijos en el cielo mientras él se marchaba, cuando dos personajes vestidos de blanco se les presentaron y les dijeron: hombres de Galilea, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo?. Este Jesús, que os ha sido arrebatado al cielo, vendrá como lo habéis visto marchar. (Hch 1, 8-11)

 

(Silencio breve)

 

LECTOR 3:La ascensión subraya con trazos fuertes un aspecto de la Resurrección de Jesús. La resurrección es la elevación, el enaltecimiento, el encumbramiento más alto al que se puede acceder.  Jesús es elevado a la altura misma de Dios. Por su resurrección Jesús entra en el área, en la atmósfera en que Dios vive, en el modo en que Dios es.

Pero él es la cabeza de un cuerpo. Así que detrás de él y con el va el cuerpo entero. La ascensión, de Jesús es nuestro futuro de gloria, lo que llamamos “cielo”. Todos somos peregrinos, todos somos migrantes, todos estamos de paso hacia ese destino final en que por fin Dios lo será todo en todos.

¿Por qué estáis ahí clavados mirando al cielo? -nos dicen los ángeles-. ¿Y a dónde hemos de mirar?, si es allí donde está nuestra esperanza -podemos contestar-.

Pues abrid bien los ojos, se nos dice, para mirar el pasado, mirad los horrores cometidos. Decid: nunca más.

Abrid bien los ojos. Mirad al presente. Ved lo que necesita un cambio urgente. Que no os engañen las múltiples explicaciones que elabora el sistema para justificar la injusticia.

Abrid bien los ojos. Mirad al futuro de Dios, mirad al cielo, sí, como modelo que os inspire y para adelantarlo. Mirad al futuro porque El volverá.

 

LECTOR 4:  

Señor Jesús,

¿qué es eso de que te has ido?

¿no has ido a Dios?.

Pues Dios está en todas partes dando el ser

y sosteniéndolo todo.

Contamos contigo,

Haznos comprobar que nos ayudas. Amén.

 

Canto final de la estación:Todos cantad: aleluya. Todos gritad: aleluya. ¡Alegría y paz, hermanos, que el Señor resucitó!

 

 

  1. Decimotercera estación:Con María los discípulos esperan el Espíritu Santo

 

LECTOR 1:¡Cristo ha resucitado, aleluya!

TODOS:¡De verdad ha resucitado, aleluya!

 

LECTOR 2:Entonces se volvieron a Jerusalén desde el monte de los Olivos, que dista de Jerusalén tan sólo lo que está permitido caminar en sábado. Cuando llegaron, subieron al piso superior donde se alojaban Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago de Alfeo, Simón el Zelota y Judas de Santiago. Todos ellos, con algunas mujeres, la madre de Jesús y sus parientes, se mantenían unánimes en la oración. (Hch 1, 12.14)

 

(Silencio breve)

 

LECTOR 3:Está a punto de nacer la Iglesia. Ahí están los primeros. Esperando en oración que Jesús cumpla su promesa. Yo le pediré al Padre. Y él os enviará el Espíritu. Todos en una casa. Justamente eso va a ser la Comunidad naciente: la casa común. Una casa con calor de hogar, una casa para todos los hermanos hijos de un mismo Padre, una casa con las puertas abiertas, una casa donde no falta la presencia femenina, una casa para todos los que no la tienen y viven a la intemperie de un mundo frío e inhóspito.

Los pobres vienen a nuestras iglesias pero se quedan a pedir en la puerta. Los emigrantes vienen a  nuestras parroquias, pero apenas pasan de la puerta. Hay muchas salas en las casas de la Iglesia, en la casa que es la Iglesia. Tendríamos que invitarles a pasar. También ¿cómo no? al comedor donde comemos el pan de la unidad y bebemos el vino de la fiesta.

 

LECTOR 4:La Iglesia orante con María orante. A ella, a la madre, nos dirigimos ahora:

 

Dios te salve, María, llena eres de gracia,

el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres

y bendito es el fruto

de tu vientre, Jesús.

Santa María, madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

 

Canto final de la estación: Hoy el Señor resucitó, y de la muerte nos libró. ¡Alegría y paz, hermanos, que el Señor resucitó!

 

 

  1. Decimocuarta estación:Jesús manda a sus discípulos el Espíritu prometido  por el Padre

 

LECTOR 1:  ¡Cristo ha resucitado!

TODOS:¡De verdad ha resucitado, aleluya!

 

LECTOR 2:Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos. De repente vino del cielo un ruido, como de viento huracanado, que llenó toda la casa donde se alojaban.

Aparecieron lenguas como de fuego, repartidas y posadas sobre cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, según el Espíritu les permitía expresarse. (Hch 2, 1-4)

 

(Silencio breve)

 

LECTOR 3:La venida del Espíritu Santo y el nacimiento de la Iglesia. Última estación de este Vía Lucis. Así le rezamos al Espíritu Santo: “Luz santísima… mándanos un rayo de tu luz… ven luz de los corazones”. El es ante todo el Dios amor derramado, vertido en nuestros corazones. El nos da la experiencia del amor de Dios. Sin esa experiencia del amor de Dios, el cristianismo es una doctrina pero no es vida. El Espíritu Santo es el amor de Dios amando en nosotros. El nos hace hijos de Dios y si somos sus hijos, hermanos los unos de los otros. El nos hace verdaderamente hermanos, sentidamente hermanos, efectivamente hermanos.

Por eso el Espíritu Santo es luz, porque nos permite conocer y saber y entender pero por experiencia. El nos da la experiencia luminosa de lo hermoso que es vivir amando y amando con el amor que recibimos de Dios. El nos da la certeza de esta verdad: Dios es amor y todo el que ama ha nacido de Dios.

 

LECTOR 4:

Señor Jesús

Al enviarnos el Espíritu Santo

Has congregado  tu Iglesia, el Nuevo Pueblo de Dios

Integrado por gentes de todos los pueblos.

Te pedimos que tu Iglesia se empeñe

en que todas las naciones  respeten los derechos de los refugiados

y acojan generosamente a los que por motivos diversos

se ven obligados a dejar su tierra.

 

Canto final de la estación: ¡Cristo resucitó de verdad, a la muerte quitó el poder liberándonos del pecado ¡Cristo resucitó de verdad!

 

 

Como el grano de trigo

que al morir da mil frutos,

resucitó el Señor.

 

Como el sol que se esconde

y revive en el alba,

resucitó el Señor.

 

Como pena que muere

y se vuelve alegría,

resucitó el Señor.

 

El amor vence al odio

y el sencillo al soberbio,

resucitó el Señor.

 

La luz vence a las sombras

y la vida a la muerte

resucitó el Señor.

 

 

 

 

 

 

Secretariado de Migraciones

Diócesis de Pamplona-Tudela

 

Avda. Baja Navarra 64

31006 Pamplona/Iruña

 

Teléfono: 627803800

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