Todos somos inmigrantes, un libro recomendable

El autor, Carlos González Vallés,  es de sobra conocido entre los lectores de literatura religiosa cristiana.  Jesuita, ha fallecido hace muy poco tiempo en Madrid a los 95 años de edad, después de haber pasado 50 en la India, como profesor de matemáticas y, sin embargo, como misionero bien inculturado en ese subcontinente, con galardones como mejor escritor en lengua gujarati, y como escritor prolífico de libros tan provechosos para el espíritu como sabrosos para el gusto literario.

Todos somos inmigrantes es, salvo error de mi parte, su último libro, publicado en 2016. Él mismo dice que ha experimentado lo que es ser inmigrante dos veces en su vida: cuando aterrizó, a los 24 años de edad, en la India; y cuando volvió a España cincuenta años más tarde y la encontró tan cambiada que él se sentía nuevamente extranjero, inmigrante en su propia tierra.

Aparte su rica experiencia de la India y de sus numerosos viajes y visitas a tantos países y a tantos amigos o colegas de tantas naciones, él ha tenido ocasión de conocer, tras su regreso a España en 1999, la situación de nuestro país, marcada por la llegada a él de tantos inmigrantes latinoamericanos, africanos o europeos del Este. Y ha conocido, no sólo las penas, las aspiraciones, las frustraciones y las esperanzas de ellos, sino también los sentimientos de los españoles hacia ellos, unas veces acogedores y comprensivos, otras, muchas, indiferentes y aun hostiles.

Y así, en su libro, no se limita a un análisis, enriquecido con multitud de testimonios de primera mano de migrantes de los más diversos orígenes y en los más diversos destinos, sino que señala, con extraordinaria perspicacia y lucidez, lo que sería deseable, por nuestra parte y por la de ellos, para lograr una integración, una convivencia y una   fraternidad verdaderas.

Un interés especial tiene el capítulo que dedica a los inmigrantes de segunda generación, nacidos en nuestro país, y que ya no se sienten hijos de la cultura de sus padres, pero que todavía no acaban de identificarse con la de sus coetáneos de aquí. Problema, a veces grave, de encontrar, descubrir o inventarse  una identidad aceptable y gratificante, y que, cuando no se encuentra, lleva en algunos casos al rechazo y finalmente al terrorismo.

Cuando nos enteramos de que los cuerpos de seguridad han abatido in fraganti a un terrorista, si no nos alegramos, al menos respiramos, y pensamos que lo tenía bien merecido. ¿A quién de nosotros se nos ocurre pensar en el drama que esa persona debía de vivir cuando no ha encontró otra salida para dar sentido a su existencia que ésta?

El título del libro no tiene por qué extrañar a los posibles lectores. Porque, si no todos nosotros podemos decir que hemos sido inmigrantes en otros países (aunque tantos lo han sido o lo son como turistas, como estudiantes o como hombres de negocios o … como misioneros o cooperantes), sin salir de nuestra patria estamos viviendo en un país diferente al que conocimos hace 30 o 40 años, y podemos sentirnos extraños en él como si lo fuésemos.

Sin hablar de nuestra historia, hecha de tantos siglos de invasiones y de mestizajes.

Si conociéramos nuestro árbol genealógico hasta 20 o 30 generaciones ¡cuántos encontraríamos que alguno de nuestros antepasados habían venido de vete a saber dónde!

Esta es la ficha técnica del libro.

 

Autor: GONZÁLEZ VALLÉS, Carlos

Título: Todos somos inmigrantes

Editorial: Sal Terrae, Maliaño (Cantabria), 2016.

142 págs., 13 x 21 cms., 12’95€

 

 

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